Fuente: Clarín
Edicion: Nickkoshu
Como tener éxito en la escuela
Estudiantes, A ESTUDIAR
No hay recetas universales. Pero si métodos y hábitos que ayudan a estudiar. Según los especialistas, lo ideal es que los chicos empiecen a practicarlos en los primeros grados.
“Intenten recordar, ¿quien les enseño a estudiar?” Ninguno en el aula dudó: “Nadie. Bueno. Yo solo, mi mamá, en mi casa”. La pregunta no es ficción. Y la formuló una investigadora en varias aulas argentinas. Presentía que iba a escuchar exactamente lo que oyó. Y su hipótesis se comprobó: en la mayoría de los casos, la escuela supone que los chicos saben como enfrentar solos a los libros y apropiarse de sus contenidos.
No hay fórmulas ni recetas. Pero existen métodos, prácticas y hábitos que ayudan a estudiar, y hay acuerdo en un aspecto es posible y necesario enseñar a hacerlo. Así lo comprobó en sus investigaciones la especialista en educación Nora Elichiry.
Para comprender y acercarse a los temas hay modalidades distintas según los procesos de cada persona. Algunos tienen más facilidad que otros: unos recuerdan con solo un vistazo porque tienen buena memoria visual. Otros prefieren y necesitan leer y repetir en vos alta porque recuerdan mejor si lo escuchan.
No se estudia de la misma manera lengua, matemática, ciencias sociales, naturales. Cada disciplina tiene sus propios métodos de acercamiento.
“La meta final del estudio es relacionar. Porque recordar solo permite zafar de un examen, y se lo olvida tan rápido como se lo recordó. Es el límite de nuestra memoria. El aprendizaje significa adquirir algo nuevo, pero con un punto de partida en lo sabido anteriormente”, explicó Elichiry, directora de la Maestría de Psicología educativa de la UBA.
Técnicas de estudio. “Tradicionalmente las técnicas de estudio respondían a reglas mnemotécnicas, que apuntaban a conservar los conocimientos de todas las disciplinas por igual. Hoy la preocupación apunta a que los estudiantes entiendan el sentido que, en su realidad, tiene lo que aprenden en la escuela. Importa recuperar el cotidiano y tender puentes entre la vida y la escuela. El interés central es la comprensión, antes que la retención”, aconsejó Mariana Maggio, investigadora en didáctica y tecnología educativa.
Saberes previos. Partir de lo que se sabe y preguntarse a fondo sobre lo que se conoce. Los especialistas consulados critican que la escuela, a menudo, no considere los saberes previos y extraescolares de los chicos.
Tiempo para pensar. Organizar el estudio requiere darse un tiempo para reflexión. Y, sobre todo, frente a la respuesta rápida de los medios electrónicos, la reflexión necesita tiempo y es imprescindible. El investigador Rewer Feuerstein propone como eslogan escolar: “Un momento, dejame pensar”.
Reflexionar sobre el estudio. Un aspecto fundamental es tomar conciencia del propio aprendizaje, preguntarse cómo llegar a determinadas conclusiones. Si se dedica tiempo suficiente, si fue apresurado, o si es posible relacionar una idea con otra. Se trata de reflexionar sobre lo que se aprende, trabajar sobre el propio proceso de aprendizaje.
El arte de la pregunta. Cuando surge la pregunta es porque ya se saben muchas cosas. O porque se desea saber mucho más. En los dos casos, es una señal positiva. “Al interrogar, el alumno ya sabe lo que no sabe. No es que no sepa nada. Hay consciencia de lo que les falta, de que recorrido hicieron, hasta el punto que se permiten preguntarse sobre otro aspecto”, comentó Elichiry.
Modos de presentación. Tomar nota, hacer cuadros sinópticos, dibujar. Hay que explotar todos los modos de representación. Y si uno, por ejemplo, se siente más fuerte con la escritura o el dibujo, hay que usarlos.
Volver los libros. Es ley generar vínculos con los libros, siempre. Y mucho más, en casos donde la lectura no funcionó en la familia como instrumento de reflexión y herramienta de pensamiento. Desde los primeros grados y durante todas las etapas de la educación formal recomiendan acercarles a los estudiantes textos que generan curiosidad, preguntas, motivaciones.
Seleccionar lo importante. Es lo mismo que decir separar lo relevante de lo irrelevante, las ideas principales de las secundarias. “Esta práctica se consigue ejercitando este procedimiento. Hay que relacionar los saberes, ir a buscar, aprender a encontrar la información. Seleccionar y descartar. Internet es una buena herramienta porque plantea otros métodos de procedimiento de la información: desarrolla el espíritu de la búsqueda”, aseguró Elichiry.
Solos y con los demás. El estudio necesita de interacción y trabajo con oros. Hace falta discusión, intercambio. Pero hay un momento, el de la síntesis, que es individual: un momento imprescindible de soledad, de acercamiento a las fuentes.
Hacia la autonomía. El objetivo de trabajo del trabajo del docente o tutor es que, de a poco, el alumno vaya adquiriendo autonomía para estudiar.
Entrecruzamientos. Es importante fomentar entre los conocimientos escolares y los extraescolares. Los especialistas coinciden en que la escuela tiene que evitar que, al llegar, el alumno sienta que deja lo que trae para tomar lo legitimado.
El investigador Howard Gardener propone aprender a partir de “entrecruzamientos”, pensar la narrativa en la matemática y la música, o la estética de la historia. Es decir, explotar nuevos y diferentes abordajes para entender los conocimientos.
El valor del estudio. Es frecuente escuchar: “Para que voy a estudiar esto si después no me va a servir para nada”. Elichiry respondió: “Estudiar es para uno mismo, para el desarrollo del pensamiento, para el desarrollo del pensamiento, para su interés. Esto cambió y es lo que denuncian los adolescentes que se llevan muchas materias, y sienten que si no les sirve para hoy, no les sirve”.
Volver a escribir. Los especialistas denuncian que hay aprendizajes básicos que se están perdiendo. Y eso preocupa. Por ejemplo, que se escriba cada vez menos. La ortografía es una convención. Pero facilita la comunicación. Consejo: empezar a expresar por escrito sus ideas, trabajar mas en relación a la producción escrita, espontánea no siempre va a ser así en el contexto escolar.
Antes de un examen
Una situación de estudio típica es la preparación de exámenes. Los siguientes son algunos consejos útiles:
· Es importante pensar en alternar las actividades, encadenar un ejercicio de memorización con uno de toma de apuntes. Nunca destine todo el día a la memorización de lecciones.
· Un solo repaso siempre es ineficaz: si se pretende fijar un concepto por bastante tiempo se debe repasar la idea en varias oportunidades.
· Establezca pausas en forma regular. Permítase pequeños recreos de 10 minutos. La memoria, para funcionar correctamente, necesita oxigenarse. Solo es eficaz durante 40 o 45 minutos.
· En los tests de memorización revelaron que los alumnos que confeccionan fichas obtienen mejores resultados que los que solo subrayan las ideas principales. Concentre el máximo de información en el mínimo lugar. “Es bueno saber que retenemos mas de más de lo que creamos nosotros que lo que pertenece a otro”, asegura Brigitte Chevallier, catedrática de la universidad de Paris 8, en su método “Cómo triunfar en el colegio”.
